consumo de agua

Principales mitos sobre el consumo de agua

En los último años el consumo de agua se ha disparado, fruto de numerosas campañas y del sabio consejo de médicos y nutricionistas. El consumo de agua es altamente recomendable, por encima de otras bebidas azucaradas y carbonatadas que ni quitan la sed ni realmente tienen ningún aporte positivo para nuestro organismo desde el punto de vista nutricional. Seguro que habrás leído mucha información sobre el consumo de agua, muchas veces confusa y contradictoria. En este artículo te explicamos algunos mitos y realidades verdaderas sobre el consumo de agua.

Un mito muy extendido acerca del consumo del agua es la necesidad de beber por lo menos dos litros de agua diarios. No hay una cifra exacta, pero podemos dar ese número por válido. Según diversos organismos sanitarios internacionales, el consumo de agua debería ser de entre 3 y 2 litros diarios, dependiendo del sexo, del peso, del clima, etc. Tal vez puedas pensar que es mucha agua, pero esa cantidad incluye las infusiones, los zumos, las bebidas refrescantes, los helados y granizados, las sopas, los caldos, etc. Se considera óptimo que prácticamente la mitad del consumo diario de líquidos sea agua del grifo sana y potable.

 

¿Quieres conocer cómo son nuestros equipos de ósmosis?   VER EQUIPOS

 

¿Hay que esperar a tener sed para beber agua?

Otra creencia acerca del consumo de agua es el que relaciona la sed con el acto de beber agua en sí mismo. ¿Hay que esperar a tener sed para beber agua? ¿O vale la pena ir bebiendo agua de vez en cuando antes de que tengamos sed? Esa pregunta la respondió hace poco un estudio de la universidad holandesa de Maastrich, que investigó que las mujeres pierden líquidos antes que los hombres cuando realizan ejercicio. La conclusión es que antes de hacer ejercicio es oportuno hidratarse bebiendo por lo menos 500 ml de agua.

Hay gente que dice que si bebes mucha agua perderás peso ya que eliminarás toxinas. El consumo de agua es conveniente para nuestro organismo, ya que es necesario para que en los riñones tengan lugar todos los procesos fisiológicos normales y habituales. Si no bebemos el agua necesaria, nuestros riñones no funcionarán bien y los riñones no filtrarán la sangre ni expulsarán aquellas sustancias que son nocivas. Así, el consumo de agua es fundamental para que podemos eliminar las toxinas, ya que si no las eliminamos permanecerán en nuestro organismo.

El agua no engorda, ni tiene calorías. Por lo tanto no es oportuno comparar el agua con alimentos ricos en agua como el pepino, el melón, la sandía, el tomate, el calabacín, etc. Es cierto que estas hortalizas y frutas tienen un alto contenido en agua y que en un momento dado te pueden ayudar a combatir la sed. Pero las verduras y las frutas, además de agua, aportan calorías, minerales, vitaminas, etc. Por tanto, a la vez que quitan la sed, te están alimentando. Son por tanto un buen aliado para tu hidratación, pero no pueden ser la única fuente que emplees para tomar el agua que necesitas. El agua del grifo debería ser la principal vía de hidratación a lo largo del día.

 

El agua es siempre la mejor bebida, por delante de cualquier otra

Entre los deportistas está extendida la idea de que para recuperar líquidos y sales minerales perdidas mediante el sudor, es preciso tomar bebidas isotónicas y otras cosas. En este sentido, la publicidad y las campañas de marketing realizadas por las empresas de refrescos han sido muy efectivas para los intereses de los fabricantes de refrescos, y da la impresión que sólo con agua no puedes combatir la sed ni recuperarte después de una carrera de atletismo o de una sesión en el gimnasio, o de tras una partida de tenis. Nada más lejos de la realidad. El agua es la mejor bebida posible. Las bebidas energéticas, más allá de las sales minerales que puedan tener, contienen gran cantidad de azúcar, que no nos conviene dado su gran aporte de calorías y como prevención de enfermedades como la diabetes o el sobrepeso y el sedentarismo.

El agua es incolora, inodora e insípida. Esto es así por definición, y deberíamos asegurarnos de que siempre nuestra agua de casa cumpliera estos tres adjetivos. Ya sabemos que las autoridades sanitarias nos dicen que el agua del grifo de nuestra ciudad es sana y apta para el consumo diario. Pero en realidad no siempre es así. El consumo de agua debe realizarse siempre con agua de la máxima calidad posible. Hoy en día tenemos medios técnicos y tecnológicos para poder tener en casa agua del grifo de la máxima pureza y las mejores condiciones de salubridad y seguridad. Los descalcificadores y los equipos de ósmosis, juntos o por separado, son la mejor garantía de que estamos dando a nuestra familia la mejor agua no sólo en cuanto a sabor, sino lo que es más importante, también como fuente de salud.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.