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Qué son los cálculos renales y cómo prevenirlos

Por definición, un cálculo renal es una enfermedad que se produce cuando dentro de nuestro organismo se cristalizan las sales minerales que transporta la orina, dando lugar a lo que todos conocemos como piedras en los riñones.  Habitualmente cuando sufres un cálculo renal los síntomas son un fuerte dolor hacia la zona de los riñones, aunque se puede extender hacia la zona abdominal o genital.

Hay gente que compara el dolor de las piedras en los riñones con el dolor que sienten las mujeres en el transcurso de un parto natural, o con el dolor que se siente cuando nos fracturamos un hueso o sufrimos una herida de arma. Lo habitual es que cuando sufres un cálculo renal es que el dolor vaya cambiando de lugar seguidamente, y no hay posición en la que el paciente pueda aliviar ese malestar. Y en ocasiones, puede ser que este dolor vaya acompañado de náuseas, sudoración, vómitos o hinchazón en el abdomen.

 

Lo síntomas del cálculo renal

Habitualmente las piedras en el riñón no causan fiebre, pero es bastante probable que uno de los síntomas sea o bien la infección de orina o bien la aparición de sangre en la orina. En el caso de que se produjera cistitis o infección en el riñón, o bien al orinar viéramos sangre en sanitario (hematuria), tendríamos que acudir a nuestro médico de urgencias, que realizaría las pruebas correspondientes para confirmar que efectivamente realmente sufrimos cálculos renales.

No obstante, es importante la prevención y en este sentido los exámenes y las analíticas rutinarias pueden ayudar a detectar la presencia de piedras en el riñón. Y es que a veces los médicos detectan casos de litiasis asintomática. Esto sucede cuando en nuestro riñón hay piedras, pero que por su pequeño tamaño, aún no causan dolor y por consiguiente son casi inapreciables. En ese caso, el doctor decidirá si vale la pena operar, o bien si nos da un tratamiento específico para eliminar las piedras del riñón de forma natural con la ayuda de una medicación.

 

Dependiendo de la gravedad del caso, el tamaño del cálculo renal que se forma en el riñón puede variar. Cuanto más grave, más grande será la piedra, y obstruirá los conductos urinarios. Si los cálculos renales son pequeños serán del tamaño de un grano de arena o de gravilla, y lo habitual es que los podamos desalojar naturalmente, por el arrastre que ejerce la misma orina y sin sentir apenas ningún dolor. Pero en ocasiones se produce una acumulación de sedimentos mayor y el tamaño de las piedras en el riñón puede llegar a ser como el de la perla de un collar.

 

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Por qué surgen los cálculos renales

Si en un vaso de agua le añadimos primero una cucharada de sal, y luego dos, y luego tres, y cuatro, y cinco y seis, veremos que hay un momento en el que el líquido es incapaz de diluir la sal, y ésta se deposita en el fondo. Algo parecido sucede cuando el agua que bebemos no es suficiente para disolver todas las sales minerales que pasan por nuestro aparato urinario. Las partes sólidas se van depositando y al cabo del tiempo se pueden formar piedras en el riñón, de tamaño más grande o más pequeño.

Básicamente, en la mayoría de los casos, los médicos coinciden en señalar que el principal motivo por el que aparecen piedras en el riñón es por la falta de agua necesaria para diluir la cantidad de sales minerales que se acumulan en nuestro organismo. Beber más agua, entonces, es en la mayoría de las ocasiones la solución para evitar la aparición de piedras en el riñón. Pero hay pacientes que, incluso bebiendo más agua de la recomendada, producen piedras en el riñón, ya que acumulan un exceso de sales minerales para ser diluidas. En este caso, el equipo médico debe analizar en el laboratorio las características de las piedras para determinar cuál va a ser el método de prevención de cara al futuro, ya que normalmente las personas con cálculos renales tienden a sufrir otros episodios en los siguientes años.

 

Prevención de los cálculos renales

Beber agua de calidad es, por consiguiente, lo mejor que podemos para prevenir las piedras en el riñón. Los médicos, en base a diversas investigaciones realizadas, señalan que para evitar las piedras hay que evacuar por lo menos dos litros de orina. Para ello es preciso tomar entre dos y tres litros de agua cada día, con lo que conseguiremos reducir el grado de saturación de las sales minerales en la orina y por consiguiente su posterior cristalización en forma de piedras.

Si vivimos en un área geográfica en la que el agua es especialmente dura debido a la acumulación de cal, tendremos que prestar atención también no sólo a la cantidad de agua que bebemos sino a las calidades de la misma. El exceso de cal y sales minerales tiene muchas consecuencias negativas para nuestra salud, y una de ellas es la mayor propensión a las piedras en el riñón. La solución es beber agua de mayor pureza. Instalar un descalcificador o un filtro en casa nos ayudará a reducir el riesgo de sufrir cálculos renales, además de otras molestias.

Además de beber la cantidad precisa de agua, es posible que el médico nos recomiende realizar algunos cambios en nuestra dieta, si considera que no es lo suficientemente equilibrada que debería ser. Un mayor consumo de verduras y fibra y la reducción de la sal y del calcio son dos consejos que los médicos suelen dar para prevenir los cálculos renales, además de reducción de la ingesta de proteínas y realización de ejercicio físico moderado.

 

Tratamiento de los cálculos renales

Además de agua, es aconsejable comer fruta o beber zumos naturales. El consumo de bebidas excitantes con cafeína o teína debe limitarse a dos vasos diarios. Un indicador bastante fiable es el del color de la orina. Si cuando orinamos el líquido es bastante claro significa que estamos bebiendo la cantidad adecuada de agua, mientras que si el color de la orina es amarillo oscuro, nos está indicando que probablemente tenemos que aumentar la cantidad de agua que bebemos.

El tratamiento de los cálculos renales dependerá del criterio del equipo médico. Si el cálculo renal es pequeño, la piedra se puede eliminar por sí misma incrementando el consumo de agua y tratando el dolor con analgésicos como el ibuprofeno. Si el dolor es muy fuerte puede ser necesaria la hospitalización. Para eliminar las piedras el doctor nos puede recetar medicamentos como diuréticos, antibióticos, soluciones de fosfato, bicarbonato de sodio, alopurinol para los cálculos de ácido úrico o tamsulosina para la relajación del uréter y ayudar a que pase el cálculo.

Si el tamaño de la piedra en el riñón es demasiado grande será necesaria la cirugía. Los doctores consideran que es necesario para por el quirófano cuando la piedra es tan grande que no puede salir por sí sola, o cuando ven que la piedra está creciendo hasta obstruir el flujo de la orina.

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