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¿Qué cantidad de agua deben beber los niños y los bebés?

Más de una vez te habrás preguntado qué cantidad de agua deben beber los niños y los bebés. Ciertamente, a esta temprana edad, las necesidades de hidratación son diferentes que en el caso de los adultos. Según las recomendaciones de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), niños y bebés deben beber estas cantidades de agua:

  • De 6 meses a 1 año: entre 800 ml y 1000 ml cada día.
  • Niños de 1 a 2 años: entre 1100 ml y 1200 ml cada día.
  • Niños de 2 a 3 años: alrededor de 1300 ml cada día.
  • Niños de 4 a 8 años: alrededor de 1600 ml cada día.

 

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Estas cantidades son meramente orientativas a la hora de establecer qué cantidad de agua deben beber los niños y los bebés. No obstante, hay que dejar claro que en los primeros meses de vida, muchos bebés se alimentan casi únicamente de leche materna, el contenido mayoritario de la cual es agua. La leche materna contiene todos los nutrientes que el bebé necesita para crecer en esta etapa, incluida el agua. Así pues, si el bebé se alimente únicamente de leche del pecho materno, en principio no es necesario que le demos agua adicional.

No obstante, puede ser que el bebé, debido a alguna enfermedad esporádica como la fiebre o la diarrea, se deshidrate más de lo debido. En este caso deberemos realizar algunos cambios para determinar qué cantidad de agua deben beber los niños y los bebés. En ese caso, deberíamos completar su hidratación con un poco de agua. También en pleno verano, si hace muchísimo calor, podemos ofrecer al bebé una pequeña cantidad de agua para completar su ingesta diaria de leche del pecho de la madre. No obstante, si vemos que el bebé rechaza el agua que le estamos ofreciendo, no debemos forzarle a que la beba, ya que significa que realmente no la quiere porque no la necesita.

 

Agua de la máxima garantía para el bebé y el niño

No obstante, hay muchas madres que por las circunstancias personales que sean no pueden dar de tomar leche materna a sus bebés. En este caso recurren a las leches preparadas que diversos laboratorios ofrecen, con formulaciones que dan al bebé los nutrientes que necesitan en estos primeros meses de vida. Para elaborar estos biberones de leche infantil, tenemos que mezclar agua potable de la máxima garantía con la leche en polvo que hayamos adquirido en la farmacia o tienda especializada.

En el caso de optar por leche infantil en polvo, se aplican las mismas recomendaciones que en el caso de la leche materna de pecho. En principio, la leche infantil preparada con agua potable de máxima garantía debería ser suficiente para cumplir de acuerdo a qué cantidad de agua deben beber los niños y los bebés. Pero como en el caso anterior, si el bebé tiene fiebre o diarrea, o en caso de que haga mucho calor, podemos ofrecer al bebé un poco de agua en biberón, siempre y cuando la acepte.

En esta etapa de la vida, es muy importante que el agua que tome el bebé o el niño sea de mineralización débil. Para ello debemos estar seguros de que el agua de grifo de nuestra área geográfica tiene las cualidades apropiadas. Para ello, debemos realizar un análisis físico, químico y bacteriológico del agua. Si no estamos seguros de la calidad de nuestra agua, es necesario que instalemos en casa un equipo de tratamiento de agua.

¿Y a partir del primer año, cuánta agua deben beber los niños?

Si usamos agua tratada no será necesario hervir el agua para preparar los biberones ni los purés de los bebés. Es importante que el agua que empleamos sea de la máxima calidad, que esté libre de bacterias y tenga la cantidad justa de minerales y sales, ya que un agua descompensada desde el punto de vista químico provocaría que los órganos del bebé tuvieran que realizar un esfuerzo extraordinario para procesar los alimentos y probablemente no asimilaría los nutrientes de la manera adecuada.

A medida que el niño crece, es mucho más fácil determinar qué cantidad de agua debe beber. Él mismo la pedirá a medida que la necesite. Como norma general los niños deben beber sólo agua de la máxima pureza posible para acompañar todas las comidas que realiza durante la jornada. Fuera del desayuno, la comida o la cena, seguramente pedirá agua varias veces al día, dependiendo de sus necesidades. En ningún caso debemos obligarle a beber agua, ya que él mismo la pedirá si es que la necesita. Atendiendo a nuestro criterio, eventualmente podemos sustituir parte de la ingesta diaria de agua por bebidas como zumos, granizados, refrescos, etc. No obstante el consumo de estas bebidas debe ser ocasional, ya que el agua es la mejor bebida que podemos dar a nuestros niños y bebés.

 

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