Porque el retrete no es un cubo de basura

Los residuos arrojados al váter aumentan, y éstos acaban en nuestras aguas generando un considerable impacto ambiental y económico.

Toallitas, tampones, lejía, medicamentos, pinturas, restos de comida… La lista de residuos que acaban en el váter y que no deberían arrojarse allí es cada vez mayor. Así lo señalan los responsables de los sistemas de depuración de aguas residuales, que subrayan que la aportación de material artificial -ni residuos orgánicos ni excretas humanas- es de 25 gramos por habitante y día en peso húmedo, un 20% de la carga contaminante total aportada.

Por tanto, las consecuencias medioambientales y económicas de esa basura impropia son considerables.

Así que, por nosotros mismo, es importante recordar que no debemos arrojar nunca al inodoro medicamentos (para eso existen puntos SIGRE en todas las farmácias), colillas, restos de comida, aceite de frituras y de las latas de conserva… Seamos responsables y depositemos estos productos donde le corresponde, en el ¡cubo de basura!

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