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Cómo tratar la piel atópica en adultos y niños

La piel atópica en adultos y niños es una enfermedad inflamatoria cutánea que se suele dar en zonas del cuerpo que son especialmente ricas en glándulas sebáceas como por ejemplo la cara, la zona del cuero cabelludo, espalda, hombros, codos y rodillas. La piel atópica suele provocar reacciones tan molestas como eccemas, prurito, irritación, escamas, caspa… 

Respecto a la tasa de prevalencia de la piel atópica se calcula que, actualmente, en personas adultas es de aproximadamente entre el 2% y el 5%, mientras que en niños y jóvenes es mucho más elevada y el número de casos se sitúa entre el 15% y el 20%. Algunos informes aseguran que el número de casos va claramente en aumento, y prueba de ello es que en los últimos años ha crecido entre un 200% y un 300%. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los médicos señalan el carácter hereditario de la piel atópica pues entre el 50% y 70% de los afectados tienen familiares que sufrían dermatitis. 

Los primeros años de vida son los más críticos en el caso de sufrir esta patología. El 90% de los pacientes empezarán a sufrir síntomas hasta que lleguen a cumplir los cinco años de edad, mientras que el 80% lo hará antes de cumplir los dos años. En esta etapa de la vida, la zona de la piel más afectada siempre es la cara, pero a medida que avanzan los años la irritación y el escozor se propaga hacia otras partes como la frente, el pelo, la zona de los ojos, el cuello o las orejas.

En el caso de sufrir esta enfermedad además de seguir el tratamiento adecuado pautado desde un especialista dermatólogo conviene seguir una serie de medidas como es el caso de realizar nuestro aseo diario siempre con agua blanda libre de cal ya que es más saludable para nuestra piel y nos aporta múltiples beneficios (para conocer más sobre esto clica aquí y lee uno de nuestros anteriores artículos).

Recuerda, para garantizar la calidad del agua adecuada en nuestro hogar podemos recurrir a sistema de tratamiento como, por ejemplo, un descalcificador o ósmosis.

 

Consejos para tratar la piel atópica en adultos y niños 

Existen varias opciones para tratar esta enfermedad y desde varios frentes: por un lado con tratamientos farmacológicos, y por otro mediante cuidados cosméticos y la eliminación de los agentes desencadenantes de la piel atópica. Vamos a abordar estos posibles tratamientos: 

 

La importancia de los emolientes

La hidratación es fundamental para poder hacer frente a los síntomas de la piel atópica. Para disminuir la irritación y la sequedad emplearemos cosméticos y fármacos que contengan sustancias emolientes, que calman y suavizan la piel. Las cremas hidratantes se deben aplicar todos los días, independientemente de que estemos sufriendo un episodio de dermatitis activa o inactiva.

 

Aceites y extractos

Los emolientes aportan lípidos a la piel y los encontramos en diversos formatos: jabón, crema, lociones, etc… Algunos de los ingredientes que los laboratorios farmacéuticos y las empresas de perfumería usan para potenciar la hidratación de la piel son los ácidos grasos omega 6, que proceden del aceite de onagra y del aceite de semilla de uva, que nutren y suavizan la piel. El licocalcón (extracto de la raíz de la regaliz) es un anti-inflamatorio y antioxidante natural que habitualmente encontramos en cremas y productos para combatir la sequedad y la inflamación.

 

Tratamientos dermatológicos 

De acuerdo con el criterio del médico y dermatólogo, es posible que opte por un tratamiento con algún tipo de preparado tópico que contenga hidrocortisona. Este tipo de tratamientos para la piel atópica están pensados para abordar aquellos síntomas que se presentan en los brotes de dermatitis. Está comprobado que los corticoides funcionan muy rápidamente a la hora de aliviar picores y frenar episodios agudos de inflamación y picor. No obstante, no es conveniente aplicar estos tratamientos prolongadamente en el tiempo, ya que pierden eficacia y tienen efectos secundarios.

 

Evitar el sudor y el calor

Más allá de los cosméticos y de los tratamientos farmacológicos existen algunas buenas prácticas que están orientadas a mitigar los efectos de la piel atópica. Por ejemplo, conviene evitar en la medida de lo posible situaciones que nos generen sudor, ya que un exceso de sudoración puede provocar que suframos un brote. También es recomendable que las cremas o productos que empleamos para cuidar la piel estén conservados en un lugar frío para aumentar su efectividad. En el caso del maquillaje, conviene que elijamos fabricantes que trabajen con líneas para piel sensible.

 

Llevar una vida relajada

Los médicos y especialistas aseguran que la dermatitis atópica suele estar también asociada a ciertos trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. Si estamos atravesando un estado de tensión emocional se puede producir un aumento del metabolismo interno, lo cual suele generar descamación cutánea. Las crisis de dermatitis en ocasiones coinciden con periodos de angustia o ansiedad. De ahí que en ocasiones se recomiende que las personas que sufren piel atópica lleven a cabo algún tipo de terapia de relajación. El yoga y la meditación están especialmente indicados para mejorar el estado emocional del paciente y por consiguiente evitar que tengamos que llegar a situaciones extremas.

 

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