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Hojarasca como indicador de calidad del agua

Utilizan la hojarasca como indicador de la salud de los ríos.

Un consorcio formado por diez grupos de investigación, uno de ellos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), propone nuevas herramientas de diagnóstico para evaluar… el estado ecológico de los ríos, incorporando a los métodos actuales indicadores como el proceso de descomposición de la hojarasca de sus riberas.

La recogida de datos de esta investigación se ha llevado a cabo en cien ríos de diferentes puntos del continente, diez de los cuales están ubicados en el País Vasco y Cantabria. La diversidad de los ríos seleccionados hace que los resultados obtenidos en esta investigación tengan aplicación a nivel continental.

El estudio, que lleva por título “Efectos a escala continental de la contaminación de nutrientes en el funcionamiento de ecosistemas fluviales”, será publicado en el próximo número de la prestigiosa revista Science.
Este proyecto ha contado con la participación de diez grupos de investigación con sede en Portugal, Francia, Suiza, Suecia, Rumanía, Gran Bretaña, Irlanda, Polonia y España. El grupo español está encabezado por los profesores Jesús Pozo y Arturo Elosegi, del Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV.

Metodología

Según ha indicado la universidad vasca, la metodología empleada para el desarrollo de esta herramienta de diagnóstico ha sido novedosa. Hasta ahora, la salud de los ríos se ha venido estudiando principalmente de una forma estructural, es decir, atendiendo a la calidad del agua, a los impactos sobre la morfología del cauce o a los organismos presentes. Este nuevo sistema, en cambio, se centra en el estudio de procesos en los que esos mismos organismos participan.

En concreto, esta investigación ha tomado como indicador la descomposición de la hojarasca, comparando su velocidad en ríos que aún se encuentran en un estado natural con otros más o menos contaminados.
Según explica Pozo, “hemos estudiado el efecto que tiene la concentración de nutrientes en el agua sobre la descomposición. Esta concentración tiende a aumentar a medida que los ríos empiezan a recibir aportes agrícolas, aguas residuales, etc. Si la cantidad de nutrientes aumenta mucho, pueden aparecer tóxicos u otros contaminantes que provocan la desaparición de muchos invertebrados, lo que afecta de forma negativa a la descomposición de la materia orgánica”.

De los cien ríos que se han estudiado en esta investigación, los diez estudiados por el grupo de la UPV/EHU están ubicados en la zona de las Encartaciones. “Son diez arroyos de cabecera y los hemos elegido porque están limpios y han tenido una alteración moderada de sus riberas”, ha explicado Pozo. (Diario del medio ambiente).

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