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El agua del mar, una solución a la escasez de agua

Si por algún motivo al planeta Tierra se le conoce también como “el planeta azul” es por su gran contenido en agua del mar. Desde el espacio exterior, cuando los astronautas ven el planeta tierra ven una gran bola en la que predomina el color azul por encima del verde, el marrón o el blanco. Esta es la prueba evidente de que el agua del mar es en realidad es lo que predomina a nuestro alrededor. En los últimos años muchos países están pensando precisamente en el agua del mar como solución a los problemas de la escasez del agua en determinadas zonas geográficas.

Y es que hay muchos países que por su situación geográfica y por la ausencia de fuentes de agua dulce, no tienen otro remedio que ir a buscar al mar el agua para abastecer a su población. Estamos hablando por lo general de países de la cuenca mediterránea, como España o Israel, pero también de países de Oriente Medio como los Emiratos Árabes Unidos, sin ir más lejos. La tecnología que permite transformar el agua del mar en agua dulce ha mejorado mucho en los últimos años y hoy en día los costes de producción son sensiblemente menores que hace unas décadas, por lo que económicamente es una solución viable.

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El agua del mar es un recurso que tenemos en gran cantidad. De hecho, el 71% de la superficie de la Tierra corresponde a agua y el 29% restante es masa continental. De toda esa cantidad de agua, el 96,5% corresponde al agua del mar, mientras que el 3,5% restante corresponde al agua dulce de lagos, ríos, pantanos, embalses, glaciares, etc. De ese porcentaje, prácticamente dos terceras partes se encuentran congeladas. Así que como vemos, el agua dulce es un recurso muy escaso del que en realidad sacamos muchísimo provecho.

España es la tercera potencia mundial en plantas desalinizadoras por capacidad instalada

Tenemos a nuestra disposición una gran cantidad de agua de mar que no estamos aprovechando. Es verdad que hay países que ya cuentan con fuentes de agua dulce y que ni necesitan ni se plantean la necesidad de obtener agua del mar, pero hay una gran número de naciones que llevan años desalinizando el agua del mar para abastacer a su población y a su industria con agua potable proveniente del mar. Pese a todo, el número de plantas desalinizadoras no ha dejado de crecer desde que en los años 60 se instalaran las primeras, y a fecha de hoy ya tenemos en el mundo unas 18.500, aproximadamente.

De hecho existe un organismo internacional que reúne a las principales empresas fabricantes de plantas desalinizadoras. Es la Asociación Internacional de la Desalinización (IDA). Por los motivos indicados anteriormente, la gran mayoría de las plantas desalinizadoras de agua del mar están instaladas en la región de Oriente Medio. A día de hoy el 53% de las plantas están en países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait, etc.

Estados Unidos es también un país en el que la desalinización del agua del mar está dando respuesta al problema de la carestía de agua dulce en las zonas más secas. Un 17% de las plantas de todo el mundo están instaladas en Norteamérica. El continente asiático tiene el 11% de las desalinizadoras de agua del mar, y Europa el 10%. Como vemos, el perfil de los países que apuestan por desalinizar el agua del mar es el de los países desarrollados. El coste de desalinizar el agua del mar aún es elevado, sobretodo en términos energéticos, por lo que es un tipo de tecnología que aún no está al alcance de todas las naciones.

La ósmosis inversa ha reducido a la mitad el coste de la desalinización del agua del mar

Antes la desalinización era mucho más cara que ahora ya que la técnica que se empleaba era la de la evaporación del agua del mar. Se hervía el agua del mar para que se evaporara, y el agua dulce se obtenía por la condensación de la misma. Para conseguir calentar el agua se necesitaba una gran cantidad de energía, lo cual elevaba considerablemente la factura. Pero la mejora de la tecnología ha permitido reducir los costes de la desalinización, y las plantas desalinizadoras que se construyen ya hoy en día funcionan gracias al sistema de ósmosis inversa, mucho más barato y eficiente. Para que nos hagamos una idea, las plantas que funcionaban por evaporación gastaban unos 8 kilowatios/hora por metro cúbico de agua, mientras que las que funcionan por ósmosis gastan entre 3 y 4 kilowatios/hora por metro cúbico de agua de mar.

El sistema por el cual eliminamos la sal del mar mediante el proceso de ósmosis inversa es el más avanzado que hay hoy en día en el mercado. El sistema consiste en separar la parte de agua dulce del agua del mar de la parte que es sal mediante el uso de filtros y membranas. En estos filtros y membranas se aplica una presión que es la que hace que la sal y los elementos sólidos vayan a un lado y el agua vaya por otro. Normalmente para conseguir un litro de agua dulce desalinizada necesitamos dos litros de agua del mar.

Más cerca de solucionar el problema del abastecimiento de agua potable

La principal crítica que se le ha realizado tradicionalmente a las plantas desalinizadoras es su alto gasto energético. Pero como vemos, en los últimos años, por el éxito de la ósmosis inversa hemos conseguido reducir a la mitad la energía que se necesita para desalinizar un litro de agua del mar. Ahora, las principales críticas que se hacen a la desalinización es que sigue estando fuera del alcance para muchos países en vía de desarrollo.

En todo caso, las empresas instaladoras de plantas desalinizadoras están centrando sus esfuerzos en reducir el consumo energético y adaptarse a las exigencias medioambientales, de manera que en el futuro esta tecnología resultará mucho más barata y estará al alcance de más naciones que necesitan solucionar el problema de la falta de agua dulce de alguna manera.

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