Dos pueblos prohíben el consumo de agua por exceso de nitratos

Los más de 800 habitantes de los municipios de Orriols y Llampaies, en la zona sur del Alt Empordà, acumulan ya más de cuatro meses usando agua embotellada o bien tratada con sistemas de osmosis para beber y cocinar.

Y es que la concentración de nitratos en los pozos que abastecen los pueblos superaron en febrero los 50 miligramos por litro que la Organización Mundial de la Salud estipula como el máximo aconsejable para el consumo humano, sobre todo para mujeres embarazadas o lactantes.

Las fuertes lluvias que han caído durante el invierno, y que se han prolongado con más intensidad en primavera, han filtrado el exceso de nitratos acumulados en el suelo por el uso de fertilizantes y purines en las explotaciones agrícolas. “En la comarca hay muchos nitratos en el suelo, pero es difícil determinar su origen”, asegura el alcalde de Bàscara, Lluís Lloret, que no descarta que el origen de esta elevada cantidad de sales provenga de la fuga de más de siete millones de litros de purines de una planta de tratamiento de deyecciones situada en Sant Vicent de Guialbes, a escasos tres kilómetros de distancia. Asimismo, en el Alt Empordà hay cerca de medio millón de cerdos.

El Ayuntamiento de Saus, Camallera i Llampaies avisa de que el agua del grifo sí que se puede usar para la ducha, lavar la ropa y los cubiertos. Antonio Ferrer, propietario del hotel L’Odissea, en Orriols, denuncia también la mala praxis por parte de algunos payeses de la zona: “Esta semana he visto como echaban dos cisternas de purines en campos cercanos”.

La legislación catalana limita a 170 kilos por metro el uso de purines en el campo. “Si se respetan las normas, no hay problema”, asegura Narcis Poch, coordinador comarcal del principal sindicato agrario catalán, Unió de Pagesos. Por este motivo, y aunque Poch recuerda que estos episodios se repiten anualmente, cree que la fuente de contaminación procede de algún uso indebido de purines o por la sobreexplotación del pozo.

Lloret dijo ayer que no se ha llevado a cabo ninguna medida para descontaminar el acuífero emponzoñado. La limpieza de este tipo de agua se puede llevar a cabo mediante la osmosis, la electrodiálisis y, la más efectiva y barata, rebajar la concentración de nitratos mezclándola con agua más pobre en sales de este tipo.

Fuente: El Pais

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