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La importancia del consumo de agua en la alimentación infantil

El consumo de agua es fundamental para que el organismo funcione correctamente, tanto en adultos como en niños. Estamos formados por un 60-70% de agua, lo que ya nos da una idea de la razón por la que este líquido se hace fundamental en nuestra existencia y la importancia de recibir un agua de calidad, como puede ser la embotellada o la obtenida a través de procesos de ósmosis.

Si bien el agua es importante para personas de todas las edades, en el caso de los niños, resulta fundamental obtener un buen aporte de este líquido. De hecho, los bebés son quienes mayor porcentaje de agua tienen en su organismo, que va desde el 70% de un lactante (hasta los 24 meses), hasta el 50% de agua en el organismo cuando alcanzamos la edad adulta.

Puesto que el cuerpo de bebés y niños está formado por un mayor porcentaje de agua, estos necesitan tomar un 10-15% de su peso en agua cada día, una cantidad que se puede alcanzar bebiendo directamente este líquido o por otras vías, como puede ser consumiendo alimentos ricos en agua, fruta o leche.

Otra razón por la que los bebés y niños necesitan tomar más agua es la limitada capacidad de sus riñones para manejar la carga renal de solutos. Esto hace más elevado su porcentaje de agua corporal, así como el área de superficie mayor por unidad de peso corporal.

Cuando los bebés están en la etapa de consumir solo leche, en el caso de los amamantados, reciben el agua que su organismo necesita a través de la leche de la madre. En el caso de quienes toman leche de fórmula, también reciben la cantidad necesaria gracias a que esta se prepara con agua. Es por estas razones por las que los bebés no necesitan beber agua de forma independiente ya desde su nacimiento.

Así pues, los bebés empezarán a beber agua directamente a partir de los 6 meses, momento en el que el agua se alternará con la leche, todavía necesaria para su desarrollo.

El agua es un gran aliado para el desarrollo de los niños y el mejor líquido que se puede beber junto a la leche.

Durante las comidas, se puede optar tanto por agua como por zumos naturales, que contienen tanto agua como vitaminas, evitando los zumos envasados y azucarados.

Por qué es necesario el consumo de agua en los bebés

Tomar una correcta cantidad de agua diaria es fundamental para evitar llegar a un punto de deshidratación, que puede tener efectos devastadores sobre la salud. Por deshidratación se entiende la pérdida excesiva de líquidos en el organismo. El organismo se encuentra permanentemente perdiendo agua, encontrándose esta pérdida de agua en la mayoría de las funciones vitales, como respirar, proceso en el que el aire se satura con el agua antes de ser expulsado. También la digestión requiere una gran cantidad de agua para que las enzimas digestivas puedan trabajar así como transferir los nutrientes desde los intestinos así como para expulsar lo que nuestro cuerpo no necesita a través de la orina o las heces.

Para un correcto funcionamiento del organismo se requiere un nivel de agua óptimo, con el aporte mineral necesario para cumplir con las funciones de nuestro cuerpo. Si bien la deshidratación severa no es tan común, la deshidratación leve es más frecuente, sobre todo por razones fisiológicas como cuadros de diarreas, vómitos o también por causas ambientales, como días muy calurosos. En este último caso, la temperatura se regula a través del sudor, lo que aumenta el consumo de agua del organismo.

En el caso de los bebés, estos no tienen todavía el mecanismo de regulación térmica totalmente desarrollado, por lo que su transpiración no es totalmente correcta, lo que lleva a que sea buena idea amamantarles con frecuencia durante el verano, teniendo en cuenta que no pueden expresarse cuando tienen sed, lo que lleva a la necesidad de ser previsores.

Así pues, bebiendo agua de calidad, de ósmosis o embotellada para que el aporte de minerales sea óptimo y se eviten las sustancias dañinas, como por ejemplo la cal, se asegurará un mejor funcionamiento del organismo.

En el caso de los niños, se les debe ofrecer agua cuando la pidan u ofrecerles cuando nosotros bebamos. Esto junto con una alimentación equilibrada, con contenido de frutas y verduras, ofrecerá al organismo el agua necesaria.

Con esta combinación de agua, fruta y verduras, los niños se asegurarán un buen porcentaje de hidratación a la vez que aportan a su organismo los minerales y vitaminas que este necesita, junto con el resto de componentes de una dieta equilibrada.

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