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Como agua caída del cielo

Una de las prácticas para conseguir una mejor eficiencia en el uso y el ahorro de agua es aprovechar agua no potable para aquellas acciones cotidianas que no requieren agua apta para el consumo humano, como las descargas de váteres, el riego de jardines, la limpieza de calles, etc.

Mediante el aprovechamiento de recursos no potables podemos preservar los recursos de las redes de abastecimiento de agua potable, medida que resulta especialmente eficaz en épocas de escasez de agua.

Entre los recursos no potables que podemos aprovechar en el ámbito urbano debemos citar los siguientes:

  • Las aguas pluviales: las que provienen de la lluvia y que podemos recoger de zonas no transitadas, como los tejados, los depósitos específicos, etc.
  • Las aguas grises: son, principalmente, las que se desaguan cañería abajo después de ducharnos, bañarnos, lavarnos las manos o poner la lavadora. Estas aguas se pueden reutilizar, por ejemplo, para el depósito del váter si se tiene la instalación adecuada.
  • En viviendas y edificios aislados, las aguas depuradas en el ámbito doméstico, una vez regeneradas.
  • Las aguas procedentes del lavado de filtros de las piscinas.
  • Otros recursos no potables que se pueden aprovechar de forma puntual o continua, por proximidad entre la fuente y el uso.

Fuente: aca-web-gencat.cat

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