beneficios de beber agua

Los beneficios de beber agua durante la lactancia

Los beneficios de beber agua durante la lactancia están fuera de toda duda. La comunidad médica coincide en señalar que la hidratación es especialmente importante en esta experiencia por la que pasan algunas madres. Beber agua es beneficioso no sólo para la madre, sino también para el bebé, que a través de la leche materna obtiene todos los nutrientes que son fundamentales para su alimentación.

En el transcurso de la lactancia es importante la cantidad de agua, pero por supuesto también es vital -lógicamente- la calidad del agua. Aunque las autoridades sanitarias aseguren que el agua del grifo en España cuenta con todas las garantías, existen puntos del país en los que la concentración de componentes químicos disueltos en el agua es muy alta y estos niveles no son los más adecuados para nuestra salud. 

Una alternativa para disfrutar de los beneficios de beber agua de calidad durante la lactancia es instalar en casa un equipo de ósmosis, que mediante el sistema de filtros elimina aquellas sustancias químicas nocivas para nuestro organismo en este momento tan importante de la vida de la madre.

 

La importancia de la calidad del agua 

Cuanto más buena, sana y pura sea el agua que bebemos, mejor alimentación tendrá el bebé. Cuando el bebé toma la leche materna está asimilando los nutrientes que le proporciona la madre. Las cualidades de esa leche materna dependen, pues, en gran medida de las características de esa agua que bebe la madre. En la medida en que el agua sea buena, la alimentación del bebé -tan importante en esta temprana edad- será mucho mejor.

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La cantidad y la calidad del agua que se bebe durante la lactancia es importante, de la misma manera que lo es la alimentación y el estilo de vida. Cuando bebes agua de calidad estás proporcionando a tu organismo salud para tus células y sangre, y estás facilitando el trabajo a órganos de vital importancia como los riñones.

 

Beber suficiente líquido para evitar la deshidratación

No existe consenso en la comunidad médica para establecer cuál es la cantidad de agua que debe beber una madre durante la lactancia. En todo caso, se antoja apropiado beber algo más de los clásicos dos litros de agua ya que la madre tiene que beber la cantidad de agua habitual más una cantidad adicional con motivo de la lactancia, y también para conseguir mantener un nivel de hidratación apropiado para el buen funcionamiento de sus órganos y los del bebé.

En todo caso, algunas instituciones internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recuerdan que en el transcurso de la lactancia es preciso que la madre tome los líquidos suficientes para mantener un nivel apropiado para generar la cantidad precisa de leche. Además de agua, la leche materna también también se compone de nutrientes que la madre genera a través de la ingesta de alimentos y bebidas. Es importante que esos alimentos y bebidas estén cocinados o procesados con agua de calidad.

Y es que el contenido en agua de la leche materna es muy alto, del orden del 85%. Aproximadamente se producen unos 800 ml de leche cada día, por lo que alrededor de 700 ml de agua tiene que consumir la madre de más para poder generar esta cantidad de leche materna que el bebé necesitará. Si lo sumamos a los dos litros diarios de siempre, podemos concluir que la cantidad de agua o líquidos que debe beber la madre cada día se sitúa en algo menos de 3 litros.

 

Un agua de calidad aporta todo lo que el bebé y la madre necesitan

Cuando bebemos agua pura y de calidad, estamos aportando al organismo los minerales y los oligoelementos que el cuerpo de la madre necesita para mantener el equilibrio necesario desde el punto de vista nutricional. De ahí la importancia de beber durante la lactancia un agua que esté perfectamente equilibrada desde el punto de vista de la composición. La calidad del agua que necesita la madre durante el período de lactancia tiene que ser la mejor que podamos conseguir. 

Si bien durante la lactancia podemos sustituir parte del agua por zumos de fruta u otro tipo de bebidas, la gran ventaja de beber agua es que se trata de un líquido que no tiene aporte calórico. Es decir, que el agua desde el punto de vista nutricional no suma calorías en nuestra dieta. De ahí que los médicos siempre recomienden que la bebida ideal siempre es el agua, ya que nos ayuda a luchar contra el sobrepeso.

Es verdad que por ejemplo, los zumos de fruta son interesantes ya que aportan vitaminas, pero no hay que olvidar su contenido en azúcares, que en dosis muy elevadas pueden derivar en problemas cardiovasculares o de diabetes. Los refrescos con gas no son aconsejables. Durante la lactancia se evitará y estará totalmente prohibido el consumo de alcohol, y se debe limitar el consumo de infusiones como el té o el café, que contienen excitantes como la teína o la cafeína que afectan el normal funcionamiento del sistema nervioso central.

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