Con el tratamiento del agua de piscina se persiguen dos propósitos diferentes, pero convergentes: la higiene y la apariencia. Un buen resultado se obtiene sólo mediante la combinación de un eficaz sistema de filtración, distribución y recirculación, y un acondicionamiento químico con productos específicos, eficaces y seguros para el baño. Los problemas que nos encontramos en el agua de la piscina son esencialmente de dos tipos, en muchos casos, estrechamente relacionados con:
Problemas de higiene
- Contaminación orgánica
- Sobrecrecimiento bacteriano
- Irritación de ojos y mucosas
Problemas estéticos
- Turbidéz
- Algas y hongos
- Los colores y olores
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